sábado, septiembre 02, 2006

Mirando hacia atrás.

A veces, al pasar el tiempo, uno se pone a pensar que las cosas anteriores fueron mejores. Ya vemos a los viejos que, aunque asombrados con la tecnología y la velocidad abismante del progreso, siguen extrañando los días en que "caminábamos chorrocientos kilómetros por la nieve y sin zapatos para llegar a la escuela". Y uno, sin querer pecar de malo, se rie de esas exageraciones que, sin embargo, algo de verdad tienen.

Es curioso como las cosas toman matices distintos con el paso de los años, tanto para bien como para mal. Es lo que se le dice "mirar con distancia". Uno se pone más objetivo, lejos del sentimiento y del ambiente que lo rodeaba al producirse los hechos. Es ahí cuando las cosas son más reales, cuando te das cuenta de que estabas obsesionado, pasmado, aturdido, cegado. Pero, ¿y si al mirar atrás te das cuenta que las cosas nunca fueron como pensabas? ¿qué pasa cuando te encuentras con tu pasado y él te reclama otra vez? ¿y si quieres olvidar, o reiniciar?

No hay forma de saber que hacer.

Y, realmente, lo único que te puede guiar es tu corazón, tu empeño. A veces las metas no valen nada en comparación con lo real, lo tangible. La posibilidad de volver a vivir (si el recuerdo fue bueno), o de dejarlo todo y empezar de cero (el caso contrario). Volver a sentir, renacer.

Tal vez no sea tan complejo. El pasado siempre está, aunque lo queramos borrar. Las heridas ahora son cicatrices, pero siguen en el mismo lugar. pero uno tiene más experiencia, ya sabe, ya se cayó varias veces. Ya sabe soportar mejor los golpes.

El pasado toca mi puerta otra vez. Ya se verá como se recibe a la visita.

1 comentarios:

Juls dijo...

Blankiss & Litium

Hola!!

Hum... hace tiempo escuché algo así como que la historia al final la escriben los que ganan. No sé que tenga que ver con el tema, pero tú sabes; siempre quise usar esa frase en alguna situación.

Jojo, al leer me siento conmovida. Ha de ser porque con todo esto de mi tratamiento, mi mente en éstos últimos dos meses está bastante más despejada que en los últimos siete años y por ende, también he mirado mucho, pero mucho hacia atrás. No quiero cometer los mismos errores que antes, no quiero volver a pensar que tengo siempre la razón o que puedo yo solita contra el mundo. Y sobre todo, no quiero volver a recaer en una depresión... jaja, no sé si te conté que soy bipolar y que me enteré hace poco y que tomaré litio hasta morir, ups, pero me estoy desviando del tema.

Muchas veces he pensado que soy una soberana bestia por reaccionar como lo hice en algunas ocasiones. Eso, hasta que recuerdo todo lo que me rodeaba, lo que sentía, pensaba y creía. Quizá por ser como uno es, no le queda otra que reaccionar asi. Al final, todo lo que uno puede hacer es prometerse estar más atento a la próxima para actuar mejor y todo eso. Yo a veces pienso que me gusta tener 25 y no 15, porque aunque el cuerpo esté un poco más viejo y la mente (sobre todo la mía) tenga su tornillo suelto, la experiencia adquirida no la cambio por nada. No sé si a tí te ha pasado, pero yo a veces me siento más libre de decir o hacer lo que me venga en gana, me parece que varios complejos tontos que arrastraba desde la adolescencia han ido desapareciendo y eso tiene que ser bueno. Tal vez uno de pone más valiente, aunque responsable a la vez. La madurez no es tan mala y ser adulto ya no me asusta tanto... o sea, igual me da cuco, pero no con escándalo.

Bueno, me retiro. Digamos que algo de mi escencia no ha desaparecido con el litio y es las ganas de escribir sobre mi tema favorito que tampoco de ha ido. KENSHIN!!! Asi que dormiré para descansar mi cabecita y meditar en el futuro del fanfiction.

Un beso, que duermas bien y recuerda que al final, lo único seguro que tienes es el futuro porque el pasado ya se fue y el presente se te escapa mientras lees todas estas leseras que te escribo.

Chaaaauuuuuuuuuuuuu...

Otro beso.