miércoles, octubre 13, 2010

Rancagua y los 33

Rancagua, 11 de la noche. Es inexplicable la sensación que se experimenta en esta ciudad luego de la salida de Luis Urzúa, el último de los mineros en salir desde el fondo de la mina San José. Y es aún más extraño para mí, que no soy de estos lares.

 

Las bocinas suenan a raudales, los autos corren despavoridos con banderas chilenas a través de sus ventanas, cargados de gente alegre, gritando “Viva Chile”. La manera en la que el rescate de los 33 afectó a Rancagua es comparable a lo que debió ocurrir en las distintas ciudades mineras del país. Cada habitante de acá tiene un pariente, un amigo o un conocido en la mina de El Teniente y, por ende, se reflejaba en los habitantes del campamento “Esperanza”. Eso se nota.

 

Para mí es extraño. Si bien la noticia ha estado permanentemente en los medios, hemos tratado con mi señora de obviarla por lo abrumadora. Sin embargo, el sólo hecho de salir a la calle y enfrentar a la ciudad de golpe hace inevitable el acongojarse con los demás, el alegrarse con los bocinazos y el sonreír con los que ven que la vida triunfó sobre todo lo demás.

lunes, agosto 02, 2010

Cambio de folio

He llegado a los 30 años sacando cuentas alegres en mi vida. ¡Quién podía haberlo imaginado hace unos años, cuando veía la permanencia en este mundo como algo efímero y sin sentido! Esta década me ha dado tantos regalos que no sé por dónde empezar...

Primero, me dio LIBERTAD para elegir mi propio camino. Ahora soy lo que he deseado ser, y no lo que otros me han impuesto.

Segundo, me dió la capacidad de AMAR, no en ese sentido infantil y celoso, sino que madura y responsablemente. Cada acción en mi vida está pensada en los que amo, y es por ellos que mi existencia es como es.

Tercero, me dio la capacidad de UBICACION en este mundo. Sé dónde estoy parado, sé desde dónde vengo y vislumbro mi objetivo final.

Para finalizar me dió sentido de PERTENENCIA. Ya no estoy solo, ya nada es tán difícil nio necesito tanta fuerza para lograr mis objetivos, porque me siento acompañado, seguro y feliz.

Espero que esta década que se viene sea mejor que las anteriores, que me de fuerzas para continuar junto a mi hija por venir, mi mujer y los que amo.


Panchosama

lunes, enero 18, 2010

Después de la elección

Ya han pasado las elecciones de presidente, y las reacciones ante los resultados de la gente que me rodea es muy, muy variada. Van desde la alegría algo desmedida a la decepción y el miedo, y me hacen pensar en uno de los factores más esenciales en el ser humano, lo que le da finalmente la categoría de tal: su derecho a la libertad.

 

No puedo comprender cuál es la necesidad de discutir un resultado electoral como el que ayer (o más precisamente hoy) nos ha entregado un nuevo presidente de la república. La regla principal de las elecciones es que el pueblo, la gente, decide lo que necesita para sí, y se supone que es pensando en el bienestar de la nación entera. Hay que asumir el resultado con tranquilidad, simplemente porque ese es el famoso “juego de la democracia”: No tiene que ganar el preferido personal, sino el que obtiene más votos, y listo.

 

¿De qué sirve renegar lo que va a ser nuestro destino por 4 años más? ¿Para qué tanta alarma? Al final la vara es alta, y acaso, ¿no es esa la idea, que cada gobierno gestione el estado mejor que el anterior? Ese es el secreto de la libertad de elección, la fiscalización de la ciudadanía hacia sus gobernantes. Ahora la Concertación perdió luego de 20 años de gobierno, y no es casual, sino que es el fruto de una administración dedicada a hacernos creer a todos que cada cosa funcionaba como corresponde, sin embargo en los pequeños detalles, en los concursos públicos torcidos bajo esa constante tan chilena del amiguismo y la sucesión increíble de apellidos poderosos, en la atención a los problemas de la gente (y no me refiero a esas excusas baratas de “delincuencia, trabajo… blablabla…”, sino a lo fundamental para una nación, el ascenso de sus ciudadanos a una calidad de vida mejor), en esos detalles el conglomerado oficialista se perdió. ¡Y no esperemos algo nuevo con los que vienen llegando! 

 

Ahora bien, el problema real es para los recién llegados. ¿qué harán ellos con la capacidad de acción que los votantes les han entregado? la diferencia fue bien pequeña, por lo que podemos asumir que no podrán modificar mucho las políticas que ya están en marcha, sino que tendrán que reforzar la idea del nuevo gobierno a partir del cumplimiento de las promesas electorales lo antes posible.

 

Así que sólo queda esperar para poder tomar el real sentido de lo ocurrido este domingo. Observar, denunciar y abrir bien los ojos. Lo demás es arroz graneado…