Hace mucho tiempo mis sueños eran los de un tipo normal. Al menos eso supongo. Generalmente despertaba sin recordar lo que vi entre el ocaso y el amanecer. Tanto es así que ni siquiera les daba la importancia que otros les dan. Para mi, en esos años, eran sólo tiempo descansado.Pero el tiempo pasó, inflexible, y en vez de mantenerme ignorante de esas horas inactivas, mis sueños se fueron volviendo más nítidos, más potentes, pudiendo incluso recordar detalles excéntricos de mis aventuras en las tierras de Morfeo. Y eso me llevó a pensar que debo ser un poco más cuidadoso con ellos, para así no echarlos al olvido tan fácil. En ese entonces, comencé a dibujar. Tenía 14 años.
¿A qué viene todo esto? pues es algo muy personal, pero que no me molesta compartir. Mis sueños están volviendo. Sí, a mis 26 años, y despues de noches en blanco (o negro, según se prefiera) He estado despertando con la sensación de lo logrado, o lo perdido, en mis historias. Gente que quiero me ha acompañado en es mundo onírico, regresándome la confianza en estos tiempos difíciles. Gente que quise se ha hecho a un lado para permitirme ser un tanto más pleno. Gente que extraño muchísimo se acerca a mi lado.
Es curioso como a veces los sueños se confunden con la realidad. Como los reflejos de un espejo se pueden acercar tanto sin siquiera tocarse. La membrana de la realidad no es nada sin los sueños. Harto me costó entenderlo. Ya pagué por mi osadía. Ahora, solo queda vivir y soñar, y al final ¿son tan distintos?
Este va con dedicatoria. Para Anul, que me enseñó a soñar hace mucho, y que aún influencia mis caminos oníricos.
1 comentarios:
Hola!!!
Yo de nuevo. (Era que no)
Curioso. He leido y releido tu escrito pero creo que estoy demasiado cansada para asimilarlo del todo. Me disculpo por eso... no podré dejar un comentario interesante.
Pero al menos paso a saludar. Algo que sea, ¿no?
Espero, de todos modos (por lo poco que asimilé) que los sueños dulces te envuelvan. Que los mejores sean lo suficientemente claros como para llevarlos a realidad cuando despiertes (bueno, eso también es relativo) y que Anul siga guiándote para que nunca olvides lo lindo que es soñar. Mmmm... y pensándolo bien, espero que estés ahí por si se le olvida a ella. Me parece que aún los maestros se olvidan un poco del camino y quizá por eso la manía de formar alumnos.
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